Al señor de la compañía de alargamiento de pene.
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Estimado señor responsable de la compañía de Alargamiento del Pene, también llamada Penis Enlargement en la lengua de Washington. Lamento no haber tenido hasta ahora tiempo suficiente para responder a los correos electrónicos que insistentemente ha estado mandado a mi cuenta, y me disculpo por la tardanza de mi respuesta. El trabajo y las obligaciones familiares me han tenido muy ocupado. He conseguido, no obstante, un rato libre para responder a sus misivas interneteras.
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| No definitivamente no era este anuncio... |
He dividido mi respuesta en una serie de puntos para mayor orden y claridad de la exposición:
1.- Que mi pene no es grande ni pequeño, sino todo lo contrario. En él todo es equilibrio y armonía, elegancia y mesura: desde la abovedada forma de mi glande, convenientemente protegido por el prepucio, hasta el desigual descolgamiento de mis testículos, pasando por la leve curvatura del tronco. El conjunto responde a un gracioso diseño en el que predominan las delicadas y suaves formas, donde se combinan y contrastan simetrías y asimetrias en un baile de figuras que conforman una fiesta estética. Toda una obra de arte que tanto muchas de mis múltiples amantes como yo mismo hemos contemplado en alguna ocasión con el temblor propio del éxtasis artístico. Y no sobra ni falta un solo centímetro en ninguna de sus partes.
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| Los métodos presentados por usted....si bien me parecen efectivos, no requiero de ellos. |
3.- Que el otro día me encontré con su puta madre por la calle, a la cual reconocí por la cara de zorra que exhibía. No pude evitar cogerla del brazo, arrodillarla ante mis pies y sacarme la verga para mostrársela bien de cerca. Ocurrió entonces que sus ojos adquirieron unas dimensiones del tamaño del plato en el que usualmente come mi gato. Con lo cual, tenemos las siguientes opciones a elegir: una, que mi pene tenga un tamaño suficiente como para asombrar a cualquier mujer madura; dos, que su madre sea una zorra de cuidado y se excite con cualquier piripicho por muy vulgar que este sea. Decida usted, pues ha de conocer mejor que yo, la naturaleza de aquella que le trajo a este mundo.
Sin nada mas que añadir, se despide un estudiante bien posicionado esperando que, por las razones arriba expuestas, usted finalmente entienda la inutilidad de este intercambio de correspondencia electrónica.


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